
El dragón barbudo (Pogona vitticeps) es, junto al gecko leopardo, el reptil de compañía más recomendado para principiantes: carácter tranquilo, activo de día (a diferencia de la mayoría de reptiles de terrario) y con una tolerancia al manejo poco habitual en el grupo. Es originario de las zonas áridas de Australia, y ese origen desértico es la clave para entender casi todos sus cuidados.
Terrario
- Mínimo 120×60×60 cm para un adulto: es un lagarto activo que necesita espacio horizontal real para moverse y termorregular.
- Sustrato sólido y sin polvo (baldosa, papel, o sustrato compacto específico): las virutas sueltas o la arena fina suponen riesgo de impactación si las ingiere accidentalmente al cazar.
- Rama o roca de basking a la altura adecuada, cerca del punto de calor.
Temperatura y UVB: lo más importante de todo
Punto caliente (basking) de 38-42 °C, con zona fría de 24-26 °C en el lado opuesto del terrario, creando un gradiente real que el animal pueda usar para autorregularse. UVB de alta intensidad (10-12%) es obligatorio: es una especie diurna y heliófila, con necesidades de UVB muy superiores a la mayoría de reptiles de terrario.
Alimentación
Omnívoro con una dieta que cambia con la edad: los juveniles son mayoritariamente insectívoros (hasta 80% insectos), mientras que los adultos pasan a ser mayoritariamente herbívoros (hasta 80% verdura y hoja verde). Mantener a un adulto con dieta de juvenil es una causa común de obesidad y problemas renales.
Manejo
Es de los reptiles que mejor tolera el manejo regular, siempre que sea gradual y respetuoso. Muchos ejemplares llegan a mostrarse curiosos y relajados con su cuidador, algo poco habitual en el grupo.
Salud
La enfermedad ósea metabólica (MBD) por déficit de UVB/calcio es, igual que en otros reptiles diurnos, el problema más grave y más evitable. La impactación intestinal por sustrato inadecuado es la segunda causa más común de urgencia veterinaria en la especie.